I. Defectos de calidad en la propia granalla de acero
1. Proceso de fabricación
Kaitai posee sólidas capacidades técnicas y equipos de producción avanzados. Utilizando los hornos de inducción de media-frecuencia extranjera más avanzados, granulación por atomización centrífuga, enfriamiento secundario, revenido, selección de redondez, cribado y envasado, producimos granalla de acero fundido reforzado de alta-calidad, alta-resistencia y larga-vida útil. Cada paso de producción en Kaitai se somete a un estricto control de calidad, con inspectores dedicados que garantizan que ningún producto de calidad inferior salga de fábrica.
Sin embargo, algunos fabricantes pueden omitir el proceso de templado o utilizar chatarra de acero de calidad inferior (por ejemplo, que contenga altos niveles de impurezas) para reducir costos. Esto da como resultado perdigones de acero excesivamente quebradizos que se fragmentan en polvo al impactar en lugar de desgastar la superficie de la pieza de trabajo, provocando un consumo innecesario y contaminación por polvo.

2. Dureza
Inicialmente, puede parecer que las perdigones de acero excesivamente duras ofrecen una alta eficiencia de limpieza, pero su dureza reducida las hace propensas a romperse. Además, un impacto excesivo puede provocar tensiones innecesarias o incluso micro-fisuras en las superficies de la pieza de trabajo.
Por el contrario, las perdigones de acero con una dureza insuficiente no logran limpiar eficazmente tras el impacto, sino que sufren deformaciones plásticas en formas irregulares. Esta granalla deformada no puede ser separada eficazmente por el sistema de recuperación, lo que obstruye la máquina y reduce la eficiencia de la limpieza, lo que requiere una reposición constante de granalla nueva.
3. Tiro hueco y tiro deformado
Se forman perdigones huecos durante la fabricación debido al gas atrapado. Es extremadamente frágil, se rompe con el impacto, casi no produce ningún efecto de limpieza y sirve únicamente como consumible.
Los perdigones deformados incluyen formas ovaladas, con cola o en escamas. Estos no se pueden proyectar de manera uniforme, lo que resulta en un rendimiento de limpieza inconsistente y propenso a obstruir los sistemas de recuperación y los cabezales de granallado.
La granalla de acero calificada debe cumplir con estrictos requisitos de estructura metalográfica, densidad y relación de defectos. Los productos de calidad inferior superan estos umbrales, provocando directamente un consumo importante.
II. Parámetros y configuraciones del equipo irrazonables
1. Velocidad de proyección
Velocidades razonables de granallado/proyección: la velocidad de limpieza normal es de 65 a 78 m/s, mientras que la velocidad de fortalecimiento de la pieza de trabajo es de 91 a 95 m/s. Las velocidades de proyección excesivamente altas provocan que los perdigones de acero impacten las superficies de forma "suicida". Mientras aumentan las velocidades de limpieza, la tasa de rotura de la granalla de acero también crece exponencialmente, lo que genera pérdidas que superan las ganancias.
2. Ángulo de proyección
El ángulo de instalación del cabezal de granallado determina cómo impacta el chorro de granalla en la pieza de trabajo. Un ángulo inadecuado conduce a:
- Limpieza ineficiente: la cobertura inadecuada de la superficie de la pieza de trabajo requiere un tiempo de limpieza prolongado, lo que aumenta indirectamente el consumo de granalla.
- Desgaste del equipo: los perdigones pueden golpear los revestimientos protectores de las paredes del equipo en lugar de la pieza de trabajo, lo que provoca importantes desperdicios de perdigones y daños al equipo.
III. Selección de proceso incorrecta
1. Igualar la dureza de la pieza de trabajo con la dureza del disparo
La dureza de la granalla de acero debe ser ligeramente superior a la del material que se está limpiando, pero inferior a la dureza del material base de la pieza de trabajo. Por ejemplo, al limpiar metales blandos como el aluminio, se deben utilizar perdigones cortados con alambre de acero inoxidable o perlas de vidrio. El uso de perdigones de acero fundido de alta-dureza contaminaría y dañaría la pieza de trabajo. Para eliminar óxido intenso de placas de acero de alta-resistencia, se requiere perdigones de acero de mayor-dureza. Una adaptación inadecuada provoca malos resultados de limpieza o daños en la pieza de trabajo y acelera el consumo de perdigones de acero.
2. Impacto de la condición de la pieza de trabajo
La adhesión de la arena a las piezas fundidas es extremadamente dura, requiere perdigones de acero con alta dureza y buena tenacidad, y puede requerir ajustes de los parámetros del equipo. El uso de granalla de acero estándar para limpiar la adhesión de arena pesada provoca un rápido desgaste y fallas de la granalla. El óxido ligero y las incrustaciones gruesas requieren procesos completamente diferentes. Las incrustaciones gruesas exigen parámetros de proceso más impactantes y perdigones de acero más-resistentes al desgaste.
IV. Mantenimiento de equipos y procedimientos del operador
1. Falta de inspección de equipos
(1) Condición de las piezas de desgaste: El desgaste desigual de las hojas provoca flujos de perdigones inestables, eficiencia reducida y desperdicio de perdigones de acero. El desgaste del manguito distribuidor/deflector de perdigones altera el ángulo de lanzamiento de los perdigones y la concentración, haciendo que la mayoría de los perdigones de acero sean ineficaces.
(2) Fugas en el ascensor/sistema de recuperación: provocan fugas de perdigones de acero, lo que provoca pérdidas físicas directas.
(3) Mal funcionamiento del separador: Los separadores segregan perdigones intactos, partículas rotas y polvo. La separación ineficiente recircula los fragmentos y el polvo hacia el circuito de la rueda de granallado. Estos fragmentos carecen de eficacia limpiadora, lo que acelera el desgaste del equipo y consume perdigones frescos.
2. Prácticas de operadores que no cumplen-las normas
¿Han recibido los operadores capacitación formal?
¿Están aumentando ciegamente el volumen de los disparos para lograr velocidad?
¿Realizan inspecciones periódicas de los equipos?
¿Notan un deterioro de la eficiencia de separación y lo informan con prontitud?
Los hábitos operativos que no cumplen-las normas amplifican todos los problemas mencionados anteriormente.

